domingo 2 de septiembre de 2007

Yo quiero mi Habana

La amistad es una semilla
que brota en cualquier lugar
y cuando sientas frio
cubrete con las ramas de mi destino

Donde te lleven los pasos
te encontraras mi te quiero y mi abrazo

Hay Amor en todas partes
en cada rincon del mundo
y todos buscando un sueño
cambiamos asi de rumbo

Si profunda es la distancia
profunda es la lejania
en un alma peregrina
no texiste ciudadania

La bandera es un dilema
la patria y la geografia
donde quiera que me encuentre
yo siento que es tierra mia

En Madrid o en Nueva York
la Habana esta en todas partes
tu te la llevas contigo
sin miedo a desarraigarte

Quisiera ser la mañana
y entonar la melodia
Esa que te hace crecer cada dia

Caminos que te separan
y te obligan a escondidas
a ser cautivos de idiomas e ideologias...

miércoles 27 de junio de 2007

De pequeña creia en el destino, y en mi mente infantil estaba segura de que en el futuro la vida me depararia una felicidad que creia no conocer, soñaba despierta con ser una mujer adulta, bonita, segura y tener a mi lado una familia que nada tenia que ver con la anterior, en la cual yo era la madre, la esposa, la cuidadora y la cuidada a la vez, estaba tan segura de que eso iba a suceder que no tenia mas preocupacion que sumergirme en los libros de texto por el simple placer de aprender porque a la postre mis pocas ambiciones quedaron en sueños incompletos que intentaron tapar mi gran sueño, el mas obvio y el más secreto a la vez, tener a alguien a quien amar y que mi mundo se redujera a eso, y reduciendose a eso volviera a ampliarse transformado en todo lo que yo era capaz de dar.

domingo 1 de abril de 2007

Cuento basílico

Un rabino mantuvo una conversación con el Señor acerca del Cielo y el Infierno, " Te mostraré el Infierno" dijo el señor, y lo condujo a una habitación en medio de la cual habia una mesa redonda muy grande. La gente sentada a su alrededor estaba hambrienta y desesperada. En el centro de la mesa había un gran puchero de cocido, que bastaría y sobraría, para alimentarlos a todos. El olor del cocido era delicioso y al rabino se le hizo la boca agua. La gente sentada alrededor de la mesa sostenía cucharas con mangos muy largos. Todos habían descubierto que era posible llegar hasta el puchero para tomar una sola cucharada de cocido, pero como el mango de la cuchara era más largo que el brazo de la persona no podían llevarse la comida a la boca. El rabino se dió cuenta de que el sufrimiento de aquellas personas era terrible. " Y ahora te mostraré el cielo" dijó el Señor, y entraron en otra estancia exactamente igual que la primera. Allí estaba la misma gran mesa redonda y el mismo puchero de cocido. Y las personas disponian tambien de las mismas cucharas de mango largo, pero aquí estaban todas bien alimentadas y rollizas, reían y hablaban entre sí. Al principio, el rabino no puedo comprender. " Es muy sencillo, pero exige un poco de habilidad - dijo el señor- Ellos han aprendido a alimentarse los unos a los otros.